Diez años del protocolo de Kioto

Hace diez años, el 16 de febrero de 2005, entraba en vigor el Protocolo de Kyoto tras 7 años de impedimentos por parte de los Estados Unidos, con Bush en su presidencia, y otros países con la economía ligada al petróleo. En un principio su vigencia era hasta 2012, pero en ese año se prorrogó hasta 2020 con la Enmienda de Doha.

El propósito del Protocolo de Kyoto es combatir el cambio climático y promover el desarrollo sostenible. Es el único plan jurídicamente vinculante para combatir el calentamiento global, aunque sólo incluye a naciones desarrolladas cuya proporción de las emisiones mundiales de estos gases es inferior al 15% del total. Hasta 2012 participaban todos los países de Europa y la mayoría de países asiáticos. EEUU, no obstante, no ha ratificado el protocolo y ha declarado formalmente que no tiene intenciones de firmarlo. Como el mayor productor de emisiones de CO2 durante décadas, las acciones de EEUU tienen consecuencias ambientales de largo alcance. India, China, Japón, Brasil, Ucrania, entre otros, tampoco lo han ratificado.

El objetivo inicial era que los 37 países industrializados y la Unión Europea, que se habían comprometido firmando el convenio, redujeran un mínimo de 5% las emisiones atmosféricas de gases que provocan el efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbono, perfluorocarbono y hexafluorocarbono de azufre) en el período de 2008-2012, utilizando como referencia los niveles de emisión de 1990.

Para favorecer las reducciones se introdujo como novedad el uso de los mercados facilitando la inversión en acciones climáticas. El protocolo es legalmente vinculante. Los países que lo ratifican deben cumplir con ciertos objetivos para disminuir sus emisiones de carbono. Si no pueden cumplirlos, la ONU puede determinar objetivos para ese país. Además, se le puede impedir su participación en un programa de intercambio de emisiones en el futuro.

Según los datos analizados hasta ahora, en 2012 se había cumplido con creces la meta a la que los países más ricos se habían comprometido. Las reducciones en el periodo inicial del Protocolo de Kyoto se estiman en torno al 22.6%.

Se espera que de la Cumbre de París que se llevará a cabo en diciembre de 2015 salgan los acuerdos que den continuidad al Protocolo, a partir del 2020, con un  nuevo protocolo que lo sustituya, con compromisos firmes para evitar el aumento previsto de 2ºC en la temperatura del planeta.

KIOTO

Laura Querido

Entorn XXI

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