Cambio climático y pérdida de biodiversidad a nivel global y en la península ibérica

Actualmente es evidente la relación entre el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Muchas son las especies que se encuentran amenazadas debido a los efectos del aumento de las temperaturas.

La biodiversidad de la Antártida está siendo especialmente amenazada. Por ejemplo las poblaciones de leones marinos antárticos se han visto afectadas por la falta de alimento (el krill) provocado por la 138023968variación del clima. Esto ha supuesto una disminución del peso en las hembras lo que afecta negativamente a su reproducción.

También se ve amenazado el pingüino emperador. La revista Nature afirma, con los resultados de un estudio, que esta población se verá reducida a la mitad debido a los efectos del cambio climático, a causa, sobre todo, de su dependencia del hielo marino, el cual le es imprescindible para su alimentación y cría.

El oso polar, como el pingüino, habita en las capas de hielo de la Antártida y emplea estas plataformas para cazar focas, su principal sustento. Al disminuir el grosor del hielo y espaciarse la distancia entre los grandes bloques, el oso polar ha visto disminuidos sus índices de supervivencia y tasas de reproducción. Los científicos han observado que la conservación o incluso expansión del número de osos polares depende en buena medida del mantenimiento del hielo en el ártico durante el verano, algo que no está asegurado debido al calentamiento global.

A pesar de que en los trópicos el aumento de temperaturas es menor, el impacto del calentamiento podría ser mayor que en los climas más fríos. Así lo confirman investigadores estadounidenses y alemanes en un artículo publicado por Nature.  Según los resultados, los reptiles de las zonas tropicales sufrirán más cambios metabólicos que los animales del Ártico. 

Los arrecifes de coral, además de la degradación que sufren debida a la sobrepesca y a la contaminación de los océanos, el aumento de la temperatura del agua les provoca el blanqueamiento de los corales que afecta a su vez a las algas que viven en los tejidos coralinos interiores. Las crecientes temperaturas y niveles del mar, y el incremento en la frecuencia de las tormentas, incrementarán la mortalidad de los corales y amenazarán seriamente a los arrecifes, especialmente aquellos que ya están bajo estrés.

Los reptiles también han sufrido las consecuencias en el cambio del clima dado que, en muchas especies, el sexo viene determinado por la temperatura en la que se incuban los huevos. El incremento de las temperaturas está provocando el aumento del número de hembras nacidas, llevando a la especies hacia la extinción, debido a las dificultades de reproducirse. Científicos internacionales, con la participación de investigadores del CSIC, han calculado que unas 1.300 especies de lagartos y lagartijas podrían ser exterminadas de manera paulatina. La pérdida de diversidad de lagartos y lagartijas tendrá consecuencias en cascada para toda la cadena alimentaria, dado que estos reptiles son presa frecuente de un gran número de depredadores, tanto mamíferos como aves, además de otros reptiles. Asimismo, los propios lagartos depredan activamente sobre invertebrados y pequeños vertebrados.

Otros estudios revelan que en los últimos 40 años las poblaciones  de insectos, gusanos y crustáceos han disminuido en un 45%. Esta pérdida del número de individuos se atribuye principalmente a la destrucción de sus hábitats y al cambio climático. Se estima que el 97% de las especies del planeta pertenecen a este grupo animal y que son indispensables para el funcionamiento de los ecosistemas.

Observamos que, aunque el cambio climático afecte en mayor grado a unas especies, toda la cadena trófica puede verse afectada por la reducción de estas poblaciones y por lo tanto, la biodiversidad del planeta en su conjunto se verá afectada de manera significativa.

Pero hay efectos del cambio climático que observaríamos más de cerca y más directamente. Las organizaciones mundiales prevén que en zonas ya secas de la península ibérica, como Castilla la mancha, con joyas naturales casi únicas como las Tablas de Daimiel, la sequía, la subida de temperaturas y una consecuente mayor evaporación haría que éstas fuesen desapareciendo y llevándose con ellas una incalculable biodiversidad.

Twinxamot_-_20070708BronxZoo_32_byTambién, desde hace unos años se advierte de la desaparición de la abeja ibérica, y los científicos esgrimen como una de las posibles causas el cambio climático, ya que está constatado que éste afecta a las poblaciones de insectos. La abeja africana, debido al aumento de temperaturas de la península, puede emigrar hacia el norte, y traer enfermedades que afecten a las autóctonas y, a su vez, la población de la africana desplazaría a la ibérica.

Los científicos dan las claves para evitar este desenlace: reducir las emisiones de Co². Muchas de estas extinciones, podrían evitarse si se tuviera éxito en la reducción de emisiones globales de CO² para 2080. En cualquier caso, la actual evolución del cambio climático sugiere que resultará inevitable que se extingan algunas especies. De cumplirse los modelos de predicción científicos, el cambio climático comportará la desaparición, en un plazo de unos cincuenta años, de unas 450.000 especies de plantas y animales, lo que representa el 30 % de todas las especies vivas que se conocen en el planeta.
Laura Querido

Entorn XXI

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